Las imágenes deben estar en alta resolución (300 dpi) y en CMYK.

Los mejores formatos para las imágenes son JPG, TIFF o EPS y han de estar en la medida de impresión con una resolución de 300 dpi. Si tienen menos resolución o están en otros formatos puede haber problemas a la hora de imprimir aunque en pantalla se visualice correctamente. Tenga en cuenta que si nos manda una imagen en RGB, al hacer la conversión a CMYK la diferencia de color una vez impresa puede ser muy diferente a la esperada.